Usted pensará que estoy en este momento alegato a una religión o una forma de vida, defendiendo esas costumbres y razones de ser, pero no, en realidad este artículo se refiere a la venganza planificada por un grupo de judíos –israelíes a los terroristas palestinos que masacraron a 15 atletas del país sagrado en los juegos olímpicos de Munich de 1972.
Un film de esos muy políticos, y algo muy similar a lo que Spielberg nos tiene acostumbrados cuando se mete con temas de índole política. Ya lo había hecho con la Lista de Schindler y ahora vuelve a hacerlo con Munich, luego de pasar por extraterrestres, dinosaurios y guerra de mundos, aquí retoma el concepto de la venganza en su arcaico concepto: Ojo x Ojo, Diente x Diente.
Desde la Vindicatio repudiamos esa posición, o al menos creemos que no es la solución de nada ( aquí uno de los artículos del Manifiesto Vindicatio ), sin embargo, nos encanta esto de ver los extremos a los que puede llegar un hombre en esas situaciones.
Tiros a quemarropa, bombas en el teléfono y hasta debajo de un cama, que hace explotar a una pareja de moscovitas que disfrutaban placenteramente de un orgasmo cuando vuelan por los aires inesperadamente ( la ligan de rebote porque el incriminado dormía en la habitación de al lado ).
Venganza de judíos que, contrariamente a lo que el imaginario popular puede pensar, no escatimo en gastos, sino que al contrario, la Vindicatio tuvo un saldo completamente rojo ( en todos los sentidos )